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El  glorioso patriarca San José, un hombre justo al servicio de Dios

 

Este 19 de marzo, celebramos con gran júbilo y amor la solemnidad del glorioso patriarca San José. Sobre este santo podemos decir muchas cosas: Es el padre adoptivo del Señor Jesús, esposo de la Bienaventurada siempre Virgen María, patrono universal de la Iglesia, de los seminarios, de los trabajadores, de la buena muerte y de muchas congregaciones y casas religiosas.

 

En esta reflexión nos queremos centrar en la figura de este varón como patrono de los seminarios y como ejemplo de adorador:

 

En primer lugar, dice el evangelio según San Mateo, que José era un hombre justo (1, 18), que estaba desposado con María; cuando supo del embarazo de su prometida, antes de estar juntos, no queriéndola difamar, decide dejarla en secreto. Sin embargo, el ángel del Señor se le aparece en sueños y le anuncia que el hijo engendrado en el vientre purísimo de María es del Espíritu Santo; despertando del sueño, cumplió la voluntad de Dios, tomó a María como esposa y a su Hijo le dio el nombre de Jesús. Luego, del nacimiento del Señor, debe huir a Egipto, protegiendo a la Sagrada Familia, sobre todo, la vida del Divino Niño.

 

En el relato evangélico vemos que José es justo, pues pone toda su vida en las manos del Señor,  está abierto a cumplir la Palabra divina, recibe, custodia y ama al Verbo encarnado de Dios, vive por completo para el Señor y su Madre Santísima. Por lo que Dios, se complace en el justo José, y le hace vivir las primicias celestiales en su bendito hogar de Nazareth, donde puede adorar en espíritu y verdad, al Dios hecho carne, acompañándolo en sus primeros años de vida.

 

Nosotros como seminaristas debemos aprender mucho de San José Custodio, ser hombres, sencillos, trabajadores, humildes, castos, abiertos a la Palabra de Dios, protectores, amantes y entregados al Señor Jesús y a la Purísima Virgen María, poniendo nuestra alegría, esfuerzo y corazón en Dios, nuestro Salvador, para algún día llegar a la Patria Eterna y encontrarnos entre los justos que vivirán por toda la eternidad, alabando y adorando al Señor.

 

El patriarca San José es patrono de los seminarios, pues fue el formador del Señor Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote de la Nueva Alianza. En sus primeros años de vida, le enseñó junto a la Virgen Santísima la Ley de Dios,  los Profetas, lo acompañó a la Sinagoga, a la edad de 12 años lo llevó al Templo de Dios, en la Ciudad Santa de Jerusalén, le enseñó su profesión de carpintero y lo educó en las cosas humanas de la vida. Por eso, todos los seminarios y los seminaristas del mundo, estamos bajo el patrocinio de este santo varón, pidiéndole que interceda ante el Señor, para que forme en nosotros un corazón de santo y justo pastor, y nos haga sacerdotes que entreguemos nuestra vida y todas nuestras fuerzas en extender el Reino de Dios por todo el mundo y por la salvación de las almas.

 

A los amigos lectores de estas líneas, les pedimos orar por las vocaciones sacerdotales, pues somos pocos seminaristas y muchas almas que esperan ser socorridas, usted ayúdenos con su oración y si algún joven se siente llamado, rece a San José, pídale su gloriosa intercesión, para que él custodie y acreciente su vocación.

 

Para todos, feliz día de San José, que él nos ayude a amar más al Señor Jesús y a la Virgen Santísima.

 

Sebastián Molina Carrasco

Seminarista de Teología

 

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