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“No se haga como yo quiero, sino como quieres Tú” (Mc 14,36)

Santo Triduo Pascual

Y es así como llegamos a estos días santos que nos regala Dios a través de nuestra Iglesia, así es como cada vez nos vamos sintiendo mas parte de este misterio tan hermoso que es la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, siempre centrado en el infinito amor de Dios.

Qué imagen y que momento más significativo para nuestras vida y para poder vivir estos días que la de Cristo orando en Getsemaní, en el huerto de los Olivos, con un profundo dolor, con una enorme tristeza, con un miedo que se apoderaba totalmente de Él, un momento de tremenda confusión, tanto así que declara su inquietud al Padre y su propia voluntad diciendo “Abba, Padre, todo es posible. Aparta de mí este cáliz de amargura” (Mc 14,36). Cuantas veces en nuestras dificultades, en nuestros problemas no nos sentimos derrotados e incapaces de poder cargar con el peso de mi propia cruz, no nos sentimos aptos ni capacitados para poder cumplir la voluntad de nuestros Señor, desconfiamos, tenemos miedo, nos incomoda, sin embargo, inmediatamente después, el mismo Señor Jesucristo nos da una perfecta enseñanza, a base del testimonio, de seguir la voluntad que nuestro Creador desea; “No se haga como yo quiero, sino como quieres Tú” (Mc 14,36).

Confiemos en Cristo el Señor que nos regala su vida, entremos con Él a Jerusalén, si queremos verdaderamente poder llegar a la resurrección tan anhelada por la humanidad, y tan anhelada por tu vida, ingresemos a la tierra de Jerusalén con Cristo, asumamos la voluntad del Padre y no la nuestra, encontremos la luz en medio de las tinieblas. En medio de las caídas, de las vergüenzas, de las humillaciones encontremos siempre una esperanza que nos ensalce, caminemos al calvario cargando con dignidad y humildad la cruz de mi vida, de tu vida. El Santo Padre Francisco nos regala una hermosa frase al comenzar esta semana santa “Sin humillación no hay humildad”, tengamos presente este sentido estos días Santos, esperemos con ansias a que Cristo vuelva a resucitar en nuestros corazones, que Jesús viva y reine en tu vida y en la mía, que podamos una vez más levantarnos, que podamos andar “alegres siempre alegres”(Flp 4,4), y podamos volver a ser testimonio de ese Cristo que en medio de la traición, en medio de escupos y caídas, en medio de una tremenda humillación es capaz de levantarse y triunfar.

Te invito a que en estos días Santos puedas poner en oración todas esas cosas que turban tu vida, todas esas cosas que generan caídas reiteradas, que puedas poner en manos del Señor a ese amigo, ese papá, esa mamá, o un(a) hijo(a) que necesite de la resurrección de Dios,  que necesito encontrar a ese Cristo que triunfa en medio de las dificultades, en medio del dolor.

Que la Virgen María, madre de nuestro Señor Jesucristo nos regale ese don de confiar en nuestro Padre, pese a las dudas e inquietudes, podamos a imagen de ella, poder llegar a la santidad cumpliendo cabalmente la voluntad de Cristo en nuestras vidas.

 

Amén

 

 

 

 

 

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