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Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote
Ya dada por culminada la pascua como tiempo litúrgico, hoy la Iglesia nos motiva a celebrar la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Si vamos al diccionario nos encontramos con la siguiente definición de sacerdote, “Hombre dedicado y consagrado a hacer, celebrar y ofrecer sacrificios”, por lo que podemos comprender de aquella persona que intercede de alguna manera en ofrecimiento.
Si miramos a Jesucristo comprendemos el hermoso regalo de su sacerdocio, no puede existir un mediador o intercesor más perfecto y más lleno de amor que el mismísimo Jesucristo, Él que es el enviado, el mesías, que está sentado a la derecha del Padre, el Señor que viene a salvar a la humanidad del pecado original y que se queda con nosotros a través de la sagrada eucaristía. Él como mediador de la nueva alianza nos pone en unidad definitiva con el Padre Dios y por medio de la mayor grandeza, Él mismo se entrega como cordero al sacrificio de la cruz, esto como resultado de la misericordia infinita de Dios a nosotros, sus hijos.
Dios establece un dialogo personalizado con nosotros, y, a lo largo de los tiempos, ese dialogo se produce a través de Cristo el Señor, nuestro maestro, amigo y hermano.
Mirando el evangelio del día de hoy, Jesús nos hace una llamada “Denle ustedes de comer”, es una llamada de solidaridad, de poder entregar lo poco que uno posee, en función de los demás, a Cristo y Él lo multiplica para saciar las necesidades del pueblo que cree y confía en este mensaje de amor.
El día de hoy (y todos los jueves) la Iglesia, y por iniciativa de San juan Pablo II, nos invita a rezar los misterios luminosos, en el cual en el quinto misterio recordamos la institución de la eucaristía y el sacerdocio por parte de Nuestro Señor Jesucristo, una misión que la expande a los obispos y sacerdotes de nuestra Iglesia, Cristo se queda con nosotros y nos exhorta “haced esto en conmemoración mía”, y es por eso que en la celebración de la misa cuando vemos al sacerdote vemos a Cristo, de hecho, el papa Benedicto XVI en la misa Crismal del año 2007 nos recuerda “En el momento de la Ordenación sacerdotal, la Iglesia nos ha hecho visible y tangible esa realidad de los ‘nuevos vestidos’ incluso externamente, mediante el ser revestidos con los ornamentos litúrgicos. En este gesto externo ella quiere hacernos evidente el evento interior y la tarea que nos viene de él: revestirnos de Cristo; entregarnos a Él como Él se entregó a nosotros”
Que la Santísima Virgen María, que se entregó y se ofreció por completo a Dios y su voluntad interceda por nosotros a su Hijo, Sumo y Eterno Sacerdote, por las vocaciones a la vida sacerdotal, para que muchos más jóvenes puedan tomar este hermoso camino, dejarlo todo por salvar las almas del rebaño de Cristo el Señor, vivir siempre alegres en el Señor Jesús resucitado.